lunes, 11 de junio de 2012

Qué hacer para estudiar

  Una de los factores más determinantes a la hora de tener éxito en los estudios, es la dedicación, el esfuerzo y el empeño que ponemos en tal oficio. Pero, como sabemos, gran parte de nuestro sacrificio se basa en nuestras emociones. Así que, para que nos vaya bien estudiando, tenemos que querer estudiar.

Qué hacer para estudiar.

  Primeramente, es importante analizar lo importante que es el estudio para la vida de uno. Las facilidades y ventajas que nos da estudiar son innumerables, y además una persona sin estudios es, probablemente, alguien que tenderá al fracaso siempre. Salvo que sea un autodidacta muy destacado, estudiar al menos todo lo que damos en el colegio y la universidad es muy importante.
 Una vez que tenemos en la mente la importancia de estudiar, necesitamos ver al estudio como algo no sólo útil y necesario, sino también divertido y amigable. Para esto, hay que organizarnos bien y hacer que la tarea deje de ser tarea para convertirse en pasatiempo.



  Tenemos que intentar hacer el estudio y el aprendizaje de la forma más dinámica que se nos ocurra; Si aprendemos mejor afuera que adentro, pues vayamos afuera. Si nos gusta escuchar música mientras aprendemos, bienvenida sea. Si te gusta dibujar o hacer maquetas o algún otro tipo de expresión para entender mejor lo que estudias, pues ni lo dudes, y realízalo. Aumentando la efectividad del estudio, también aumentarás tu autoestima, y también te será una labor mucho más divertida, pues asumámoslo: Todos nos sentimos al menos un poco atraídos por las cosas que nos salen con facilidad (y también, las cosas por las que nos sentimos atraídos terminan saliendo con facilidad). 

  Un modo extra o alterno de ganar motivación, es utilizando un método basado en el Condicionamiento Operante de Skinner. Esta teoría dice que, recibiendo recompensas por labores que hacemos, echamos gusto a esto. Osea, tenemos que crear buenas sensaciones para cada vez que terminamos una sesión de estudio

Por dar un ejemplo: Ponte sesiones de 35 minutos de estudio, más unos 10 de descanso. En estos 10 minutos, elegiremos una bebida, una comida y una música que queramos, que nos guste. Pero tendremos que ver a esto como un premio a nuestro esfuerzo, no como algo habitual. Osea, si estudiamos mal o no estudiamos, tenemos que evitar consumir esos productos y realizar esas actividades. De este modo, estaremos creando un condicionamiento que a la larga nos servirá para echarle cariño a estudiar. Es como la gente que, luego de mucho tiempo, le echa un gran afecto a un trabajo que al comienzo no era de su mayor agrado.


  

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