martes, 29 de mayo de 2012

La visión de un Ateo sobre el Autoestima (y la vida)



Recurrentemente, escucho cosas como : "Dios es mi razón para vivir" o "Jesucristo me da fuerzas", etc etc. Al mismo tiempo, también frases que dan a entender que no merece la pena vivir sin religión, sin las fuerzas del bien, o como quieran llamarlo. Pues bien, hoy vengo a dar un testimonio, como Ateo, sobre la visión de la vida. Aclaro, que tanto siendo ateo, agnóstico, teo, o de cualquier creencia o posición, siempre se puede tener (incluso esto varía con el estado de ánimo) una visión positiva o pesimista sobre cualquier situación. Yo expondré, a continuación, la visión positiva que tengo sobre la vida.

  La vida, en sí, es una suerte. Así de simple. Somos un pedazo de materia que pudo, fácilmente, ser una roca, arena, aire, etc, pero no, somos seres vivos. Y, es más, somos los que (a nuestro conocimiento) podemos disfrutar más de nuestra existencia. Porque tenemos, a costa de nuestra gran capacidad intelectual, la facultad de divertirnos, de sentir felicidad, y una amplia gama de emociones que le dan gusto a la vida.

  Siempre tendremos la duda de vivir o no. Esta duda es existencial, y nos la plantearemos siempre. Pero, primeramente, quiero aclarar algo: Yo creo que se debe tomar la vida como una suerte, y con mucho pero mucho sentido del humor. No hay que tomarlo en forma trágica, al estilo griego, sino de un modo humorístico o romántico, pero siempre tiene que tener una cara bonita. De este modo, desaparecerán las dudas negativas que tengamos sobre el asunto, y podremos pensar de una manera más clara.
  Habiendo aclarado esto, volvemos a la duda inicial: ¿Vale la pena vivir? Pues, de hecho, esto depende muchísimo de cada persona, de la situación en que esté, del sufrimiento o las emociones que sienta, etc etc. Pero, teniendo en cuenta una situación media-baja, creo que habría que tener este concepto como base para decidir:
Sólo podremos vivir una vez. De vivos, podemos decidir vivir o no. Pero no viceversa. Es una suerte, que se puede o no aprovechar.
Y bajo este concepto, creo que se pueden deducir algunas cosas. Para ser más claros, yo puedo decidir morir, pero un muerto no puede decidir vivir. Y, a fin de cuentas, todos moriremos, así que ¿Por qué no gozar, al menos un ratito, de este misterio tan extraño que es la vida?

  Creo que ese tipo de optimismo es muy necesario para una visión positiva de la vida, y a la vez totalmente realista; porque, seamos francos: La postura tea es una apuesta al santo cohete. No puedo decir que Dios no exista, pero tampoco que existe. Así que creo todos estaremos de acuerdo en admitir que lo importante es esta vida, disfrutarla, y ser felices. Porque no sabremos lo que habrá después, de lo único que estamos seguros es de que esta vida existe, y la sentimos. No importa qué tan trascendental sean nuestro sentimientos para el cosmos, o para todos los seres celestiales. Nosotros los sentimos, y eso es lo importante. Por esto, lo primero que tenemos que mentalizar es que la vida de por sí es una suerte, y tendremos que tender siempre, de por sí, a ser felices por ello. Es cuestión de mentalizarse, ni más ni menos. Y creo que todos podemos hacerlo.






 Así que, de ahora en más, intenta pensar: ¿Qué tan afortunado te sientes? Te propongo un trabajo de investigación: Averigua la cantidad de masa que existe en el universo, y saca el porcentaje que equivale a material orgánico , o seres vivos. Verás que, sólo por el hecho de estar vivo, eres parte de un % extraordinario. Si a esto le sumamos que eres de una raza que tiene facultades para admirar mucho más el universo, pues ni te cuento. Haz las cuentas. Y no bajes la guardia. El universo podría aventajarte un montón.


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